Me siento hoy con ganas de hablar de los otrora orondos señorones vestidos de negro y púrpura y tratados de ilustrísima y que formaban parte de los designios de cualquier país o territorio donde la raigambre de jesús el barbitas hacia de las suyas per secula seculorum.
Me refiero a los cardenales, obispos y toda esa caterva de profesionales del buen comer y mejor beber que llegaban al éxtasis cual Santa Teresa cuando ofrecian su anular engarzado en oro para que el feligrés hiciera una genuflexión y le besara el dorado apendice en señal de respeto-humillación?
La verdad sea dicha, meterse hoy con la iglesia es deporte nacional y denota un cierto aire libertario y progresista,pienso yo,¡milagro!, que no hemos hecho mas que cambiar la devocion por el clan del nazareno por otras feligresías tan o más estúpidas, ejemplos no faltan…pensar un poco.
La iglesia y el resto de religiones nacen por la necesidad imperiosa del ser humano de encontrar una explicación a su existencia y buscar una respuesta balsámica y reconfortante a que será de nosotros cuando estiremos la pata. Sin olvidar esa absurda obcecación de creer que tiene que haber alguien la hostia de listo llamado Dios u otro nombre rimbombante que maneja nuestros designios como si de un titiritero se tratara.
¿Realmente somos tan simples, rudimentarios y enanos mentales que necesitamos que unos charlatanes nos adoctrinen en vida, haciéndonos cometer multiples y variopintas necedades por doquier con la peregrina promesa de que al morir iremos al cielo? Venga hombre! Si ni siquiera dais tres años de garantia… prefiero creer en mi frigorífico, es mas fiable.
Escrito por manolini 