El verdadero uso de la lengua que no es otro que ejercer de vehículo de comunicación entre animales racionales, osea nosotros, de un tiempo a esta parte esta derivando en continuos conatos de enfrentamiento entre las diversas huestes que pueblan el vasto territorio peninsular.
Si nos ceñimos al conflicto valenciano-catalán es para mear y no echar gota. que si el valenciano es o no es catalán, que si el primero es un dialecto del segundo, que si los dos son la misma cosa o por el contrario no tienen nada que ver….
Entonces ya entran las connotaciones históricas y sale a relucir el inefable Jaume I y que si Valencia es un Reino y así hasta la extenuación.Oir a los expertos en filologia tampoco nos saca de dudas y lejos de apacigüar los animos hace enarbolar con mas virilidad las banderas de ambos bandos.
Siempre he pensado que este tema tan recurrente echa un tufillo político que tira para atrás pero como valenciano que soy me chirría sobremanera ese uso que desde Cataluña dan a la lengua que esconde tras de si un afán anexionista que me toca los huevos(con perdón)
Además ya tenemos nosotros bastante con lo nuestro ya que no he visto en mi vida un territorio mas desvertebrado que La comunidad Valenciana, también llamada País Valenciano por una parte de la población, manda cojones no ponerse de acuerdo ni siquiera en como denominarnos. Para mas inri los de Castellón flirtean con los de la Cuatribarrada y en Alicante coquetean con sus vecinos murcianos y ningunean continuamente al vecino de arriba.
Con todo este aglomerado de identidades la mar de variopintas el panorama resulta desalentador, que una cosa es la pluralidad y la multiculturalidad y otra ser una versión chapucera del ejército de Pancho Villa.
Ante tal desunión el pobrecito Valenciano se mantiene quietecito y atemorizado como un pobre huérfano que asiste impasible a la cruenta batalla por saber quienes son sus verdaderos padres y malvive a la sombra del todopoderoso castellano viendo como paulatinamente su uso entra en un declive realmente descorazonador.
El valenciano es un patrimonio histórico, un legado de nuestros ancestros y me importa un bledo la procedencia de los mismos, la mejor manera de defenderlo es hablarlo,si no, dentro de unas decadas solo será una reliquia usada por nonagenarios entorno a una mesa-camilla. ¡Ay, Mare de Deu!
