MI VOTO EN UN POZO

No hay nada más frustrante que apostar a caballo perdedor y eso es lo que me pasó ayer cuando vi el resultado de las elecciones, para se honesto, y en un acto de cobardía del cual uno no se siente especialmente orgulloso, pase olímpicamente de ejercer mi derecho al voto y decidí dedicar el domingo a otros menesteres más placenteros y reconfortantes.

Sí, de acuerdo que debí actuar con algo más de compromiso y haber atendido mis obligaciones como honrado ciudadano pero que quereis que os diga, no me gusta perder, y entre abandonar el barco antes del naufragio y cambiarme de chaqueta política para colgarme la corona de laurel, elegí lo primero ya que me pareció lo menos indigno que podía hacer.

Ser de derechas en los tiempos que corren no es fácil y es que parece ser que arrimarte al ala moderada del mapa político lleva implícto que te cuelguen una retahíla de sanbenitos la mar de injustos, la izquierda de este país se encarga de manera sibilina de azuzar el fuego del retrato-robot del votante de derechas y poco más que lo cataloga como un ser retorcido y cerril sin un ápice de tolerancia y celoso guardián de las costumbres más trasnochadas.

Estas etiquetas como que uno de derechas vive al abrigo de las sotanas del monseñor de turno, de que es un homofobo redomado y todo lo que huele a maricón le reconcome sobremanera o que su odio hacia la inmigración resulta quasi enfermizo y le convierte en un seguidor del ku klux klan versión made in spain me hacen dudar si realmente España ha avanzado en estos últimos treinta años o si seguimos anclados en tiempos pretéritos no muy recomendables bien sea dicho.

En honor a la verdad la derrota de los de la gaviota estaba cantada, la diferencia de escaños era ya pura anécdota, mal que me pese he de reconocer que si no han sabido transmitir su mensaje mejor que  ZP es que algo no han debido hacer bien.

Lo cierto es que Rajoy me cae bien, me parece un tio honrado e inteligente pero hay algo en él que no me inspira confianza absoluta, Rajoy me recuerda al típico empollón de la clase, calladito, buen chico y que  solo vencía su timidez cuando agitaba su brazo enérgicamente para salir voluntario a la pizarra, pero tambien sufría las burlas de los compañeros y más de una vez le habrán escondido el bocadillo en el recreo.

A Rajoy le falta mala leche y le falta energía porque además cuando se enfada e increpa al contrincante lo hace de manera atropellada y sin ninguna convicción por lo que consigue el efecto contrario de lo que pretende y al final resulta que es victima una vez más del cachondeo del personal.

Enhorabuena ZP, espero que estos cuatro años la cagues lo menos posible y te prometo que si me toca la primitiva en tu legislatura me hago más rojo que Pablo Iglesias…. Soy un hombre de principios.

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