La nueva ley de Patrimonio Natural y biodiversidad que se ha sacado ZP de la manga ha incendiado los ánimos de los cazadores españoles, y es que cada movimiento que hace este singular personaje de cejas anguladas y cara de yerno ideal crea controversia entre los más variopintos sectores que se ven afectados por las decisiones que toma.
Por una vez y sin que sirva de precedente estoy de acuerdo con la réplica española de Mr. Bean y con su ministra de medio-ambiente, sí, esa misma que lleva agua desde Almeria a Barcelona en barco, decisión esperpéntica a mi juicio y que parece mas propia de un país gobernado desde el camarote de los hermanos Marx.
Así que los cazadores han puesto el grito en el cielo y escopeta en ristre patean las ciudades en señal de desagravio mientras hacen apología de la cultura cinegética.
No soy amante de la caza, y es que en esa lucha tan desigual entre un hombre armado hasta los dientes y escoltado por sus perros adiestrados y el pobre conejito de turno me pongo de parte de este último, ya que sin duda es más débil y sus posibilidades de supervivencia son casi irrisorias.
De nada me vale escuchar esas coletillas que lanzan en su defensa como que si el cazador es un amante de la naturaleza y que casi que si no fuera por ellos nuestro ecosistema se iría al carajo, para mi la caza no es más que la necesidad de ciertos individuos de aplacar su sed de sangre y la búsqueda del placer a costa de la vida de otro ser vivo.
Además lo de cuidar en medio-ambiente me parece casi una broma de mal gusto ya que llenar de plomo la campiña española o masacrar perros cuando estos ya no les son útiles para sus carnicerías no me parece a mí que sea para autoproclamarse adalides de la flora y fauna ibérica.
Propongo yo que si esa necesidad de masacrar animalitos se trata de una enfermedad heredada de nuestros ancestros del Neolítico podrían lanzarse al monte y empezar a tiro limpio hasta que solo el que mas puntería tuviera quedara en pie, me parece una batalla más justa y noble que daría más gloria al vencedor y los caidos podrían se recordados como heroes.
¡Animense hombre! Ya verán que bien se sienten siendo la presa por un día, Bugs Bunny forever.
Escrito por manolini 